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▷ No podía decírtelo amor mío ✍

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No podía decírtelo amor mío

Hacía ya mucho tiempo que no se veían, por eso esa mañana cuando Melani descolgó el teléfono después de que sonara y dijo.
  • Sí dígame.
  • Hola Melani, soy yo.
Melani tardó unos segundos en reaccionar, pues hacía ya dos años que no sabía nada de su amiga Cloe.
  • ¿Cloe, eres tú?
  • Si Melani, soy Cloe, es que no te acuerdas de tu mejor amiga.
  • ¿Mi mejor amiga?
  • Si tu mejor amiga, ¿o no?
  • Depende de a lo que tú consideres ser mejor amiga de alguien, o simplemente lo que es la amistad.
  • Melani, ¿Qué te pasa?
  • Me lo preguntas a mí. A mí no me pasa nada, es a ti a quien le habrá pasado algo, para que después de haber desaparecido por espacio de dos años, sin despedirse ni dar señales de vida en todo ese tiempo, crees que de verdad te puedo considerar mi mejor amiga.
  • ¿Es que acaso, no lo somos?
  • Creo que lo que te tienes que preguntar es, si por lo menos alguna vez fuimos amigas, pero a qué viene esta llamada, es acaso en respuesta de todas las que te estuve yo haciendo durante un año y que tú nunca te dignaste en devolver.
  • Melani, escucha por favor.
  • Te escucho y espero una respuesta al menos, creo que me la merezco.
  • Claro que sí y te la daré hoy mismo, si tu quieres.
  • Por supuesto que quiero Cloe, te escucho.
  • Mejor personalmente, ¿te parece?
  • ¿Cómo que personalmente?, ¿es que has regresado?
  • Si he regresado, de hecho aun estoy en la estación de autobuses, pero si te parece bien nos podemos ver esta noche, si no tienes nada mejor que hacer que, saludar a una vieja y  mejor amiga.
  • De acuerdo Cloe, nos veremos esta noche, ¿Dónde?
  • Pues la verdad es que, aun no lo he pensado.
  • Si quieres podemos quedar aquí en mi casa, si te parece bien claro.
  • Estupendo Melani, ¿a qué hora te viene bien?
  • ¿Qué te parece a las ocho de la tarde?
  • Estupendo, así me dará tiempo a mí, de saludar a mi madre además de hablar con ella, ya que también tengo que darle algunas explicaciones.
  • Has dicho saludar a tu madre, Cloe si quieres te acompaño, ya llevo yo unas flores para ella y para tu hermano, ¿te parece?
  • Pero no habíamos quedado, en que nos veíamos en tu casa, pero bueno no creo que a mi madre le importe el que vengas tú a la mía.
  • Un momento Cloe, ¿cuánto tiempo hace que no hablas con tu familia?
  • Pues el mismo que no hablo contigo, seguro que mi madre se va a llevar una gran sorpresa al verme, ¿no crees?
  • Cloe me dijiste que estabas en la estación de autobuses, ¿no?
  • Si, si  de hecho me acabo de bajar del autobús.
  • Pues escucha, no te muevas de ahí, que en diez minutos estoy allí con mi coche y te recogeré a ti y a tu equipaje.
  • ¿Qué equipaje?, lo único que llevo conmigo, es la vieja mochila que tú me regalaste en mi dieciocho cumpleaños.
  • ¿Aun la conservas?
  • ¡Claro que la conservo!
  • Bueno da igual, te recojo.
  • Pero si estoy a cinco minutos de tu casa y a diez de la mía, nos vemos luego.
  • ¡Cloe escucha!, no seas cabezota por favor.
  • Chao amiga, nos vemos luego y colgó.
Melani,  se quedó con el auricular del teléfono, pegado  en su oreja, mientras oía que su amiga le colgaba el auricular al otro lado de la línea, entonces a la vez que ella alargaba su mano para depositar el suyo encima de la mesita del salón donde normalmente lo dejaba, se preocupó por Cloe y cayó en la cuenta por las palabras de su amiga que, esta no sabía nada de la muerte de su madre y de su hermano, en aquel momento lo primero que pensó fue salir a su encuentro y así lo hizo, cogió las llaves de su casa, cerrando la puerta tras de sí, atravesó el porche y cruzó corriendo el jardín para salir a la calle y dirigirse lo más rápido en dirección a la estación de autobuses, al encuentro de Cloe, pero nada más poner un pie en la acera de la calle, ya vislumbró a su amiga, al verla un escalofrío le recorrió todo su cuerpo, hacía dos años ya que no se habían visto, pero no por ello la había olvidado, al contrario por cada día que había pasado separada de ella, el cariño hacia ella se acrecentaba más, cuanto la había echado de menos y cuánto, la había necesitado tener a su lado, como mismo la había tenido antes de su misteriosa desaparición, a medida que Cloe se le acercaba, sus piernas dejaban de responderle, apenas podía moverse, por un instante se había quedado petrificada allí en la calle, que guapa esta, creo que esta mucho más guapa que antes de su partida.
  • Melani ¿Cómo estás?
  • Bien dijo ella balbuceando, pues se había quedado además de petrificada, muda.
  • Las dos amigas se abrazaron y se besaron. De repente Melani reaccionó y le dijo a Cloe.
  • Anda pasemos a casa.
  • A casa, qué bien suena, cuánto echaba de menos tu voz.
  • Yo la tuya también Cloe, pasemos.
  • De acuerdo, pero solo un momento, ¡entiéndelo!, primero debo de ir a ver a mi madre, bueno y a mi hermano Koro también claro.
Las dos amigas pasaron a la casa. 
  • Ya dentro Cloe le acaricio la cara a Melani, a la vez que le decía, no sabes cuánto he deseado estar de nuevo aquí contigo.
Melani se estremeció al sentir las caricias de Cloe, el primer impulso fue el dejar llevarse por sus sentimientos, que no habían cambiado nada en todo el tiempo que habían estado separadas, pero por un instante sacó las fuerzas suficientes, para después con mucha delicadeza, separar la mano de Cloe de su cara.
  • Cloe ahora no, tenemos primero que hablar.
  • Lo entiendo, hablaremos, deja que vaya a casa y…
  • De eso precisamente quiero hablarte antes que nada, le interrumpió Melani, como sabes cuando tú te fuiste hace dos años, tu madre vivía con tu hermano.
  • Sí claro, ¿Qué pasa que mi hermano se ha independizado?, y ahora vive mi madre sola.
  • Bueno en cierto modo  siguen viviendo juntos.
  • Explícate mejor Melani.
  • Siéntate por favor, siéntate aquí a mi lado Cloe, le dijo indicándole el sofá donde ella se acababa de sentar.
  • De acuerdo me sentaré a tu lado.
  • Escucha Cloe, siento ser yo la que tenga que darte la mala noticia.
  • ¿A qué mala noticia te refieres?
  • Bueno pues veras, una mañana como otra de tantas tu madre iba a trabajar al banco y llevaba a tu hermano de paso a la universidad, pues veras esa mañana, hace ya un año, once meses, tres semanas y cinco días, ni tu madre llegó a su trabajo, ni tu hermano a la universidad.
  • ¿Cómo que no, qué pasó?
  • Pues que  esa noche había llovido bastante, entonces en el trayecto de tu casa a la universidad se cruzaron con un camión, el cual a causa del agua no calculo bien a la hora de frenar en el semáforo y mientras este estaba en rojo para él y verde para tu madre, se llevo el coche de tu madre por delante.
  • Noooo, mamá, Koro, tuvo que ser horrible.
Melani tomó las manos de Cloe y con mucha delicadeza las apretó, mientras seguía con el relato del fatídico accidente.
  • Escucha Cloe, los médicos dijeron que no habían sufrido, ya que murieron en el acto a consecuencia del accidente, así que no sufras por favor.
  • Los pobres, murieron sin saber porque me fui.
  • No, Cloe ellos nunca supieron que tú te habías ido, no te preocupes, ellos no sufrieron tu partida.
  • No le dijiste nada, ¿qué les contaste?
  • Nada, date cuenta que tú te fuiste el domingo, después de haber estado cenando los cuatro en el restaurante del puerto, ¿lo recuerdas?
  • ¡Claro que lo recuerdo!
  • Yo te estuve esperando esa noche, el lunes esperé todo el día y la noche, a que tú volvieras y no creí en la necesidad de contarlo. Luego el accidente ocurrió el martes a primera hora, entonces ya no hubo tiempo para contarlo. Por una parte me siento tranquila, ya que se fueron de este mundo sin tener que pasar por lo que yo he pasado.
  • En el fondo yo también me alegro Melani,  no tuvieron que sufrir por mí.
 A Cloe le corrieron las lágrimas por su cara, lágrimas que Melani aplaco primero con sus besos y luego con su caricias. Besos y caricias que le fueron correspondidas por Cloe, como lo habían sido años atrás, por un instante a las dos amigas les pareció que en ningún momento, la separación que habían vivido había sido real.
Después de dos horas Melani y Cloe pasaron por la ducha, luego se dirigieron a la cocina donde prepararon café y después de hecho, se sentaron frente a frente a tomarlo.
  • ¿Qué tal estás Cloe?
  • Supongo que bien, me alegro que hayas sido tú, la que me haya dado la mala noticia.
  • En el fondo yo también.
  • Bueno, ahora soy yo la que tengo que hablar.
  • Cloe no te sientas obligada a nada por lo que acaba de ocurrir, de verdad, lo entiendo si tienes otra pareja y si te tienes que volver a marchar.
  • Melani quiero que me escuches.
  • De acuerdo te escucharé.
  • Comenzaré entonces. Recuerdas ese domingo cuando estábamos en el restaurante cenando los cuatro. 
  • Lo recuerdo.
  • No sé si te acordaras que mientras cenábamos me llamaron unas cuantas veces por teléfono.
  • Del trabajo, me dijiste.
Cloe trabajaba en una agencia de modelos  dedicada a la realización de spots publicitarios, en el que el cometido de ella era servir de modelo, tanto para revistas, como para la televisión, así como para pasarelas.
  • Cierto eso, fue lo que dije en ese momento, ya que como mi madre y mi hermano también estaban presentes, no quise decir nada más, pero realmente no era del trabajo, aunque si era de alguien relacionado con el trabajo.
  • ¿Quién era?
  • Verás, no sé si recuerdas cuando estuve en Brasil, que fuimos a grabar un spots de la colección de bañadores, de la firma esa que a ti tanto te gusta, porque según tú, es la que acierta tanto en los colores como en los modelos que a ti te sientan bien.
  • Si estuviste durante todo un mes, lo recuerdo.
  • Bueno pues realmente no estuvimos grabando nada.
  • ¿Cómo que nada?, por eso me dijiste que el spots, solo iba a salir en Brasil, ¿me mentiste?, pero si lo del spots fue hace ya cuatro años, ¿desde cuándo me estabas mintiendo?
  • No, no te mentí.
  • ¿Cómo que no?, si acabas de decir que…
  • Cloe la interrumpió, no Melani, no te mentí, por la sencilla razón que cuando nos fuimos a Brasil, nos fuimos pensando que era verdad y nos hicieron firmar un contrato de confidencialidad, con el cuento de qué, cómo en España no se iba a pasar ese spots, el cual era solo para Brasil, no podíamos comentar a nadie bajo ningún concepto, a lo que íbamos a Brasil.
  • ¿Y a que fueron realmente?
  • Cuando llegamos allí, nos recogieron y nos llevaron al hotel, donde supuestamente nos íbamos a alojar, como lo hacíamos siempre que viajábamos a cualquier ciudad o país, pero lo raro es que cuando llegamos al hotel,  nos registraron a todas/os en habitaciones separadas, cuando otras veces siempre compartíamos habitación, dos, tres y hasta cuatro compañeras/os. Nada más entrar en las habitaciones uno de los responsables del grupo, nos fue cogiendo de una/o en una/o y recordándonos lo que habíamos firmado, nos amenazó con hacer daño a nuestros seres más queridos si no hacíamos todo, lo que él nos iba a ir pidiendo.
  • ¿Qué es lo que les pidió? ¿Qué te pidió Cloe? ¿Qué fue? Que nunca me lo pudiste contar.
  • En ese viaje solamente nos dedicamos a acompañar a vejestorios forrados de pasta a fiestas, cenas, casinos, los cuales nos presentaban siempre como sus sobrinas/os que habían llegado de vacaciones desde España.
  • ¿Has dicho en ese viaje?
  • Si Melani, el siguiente fue el que hicimos a Moscú.
  • Dijiste hicimos,  cuantas chicas erais.
  • Éramos cinco chicas y cuatro chicos. Tres de mi agencia y el resto de otras.
  • ¿Qué pasó en Moscú?, si quieres sigues en otro momento Cloe.
  • No prefiero contártelo todo ahora.
  • Como quieras.
  • Bueno pues en Moscú, el mismo ritual, el aeropuerto, el hotel, los mismos personajes, los mismos lugares, los mismos lazos de sangre, solo que aquí éramos sobrinas/os de Brasil, aquí nos obligaban a desnudarnos delante de todos ellos, mientras ellos miraban y se tocaban. 
  • Por qué no acudisteis a la policía.
  • Por las amenazas constantes que recibíamos, recuerdas la pareja de uno de mis compañeros, que murió de un infarto en el gimnasio.
  • Claro que lo recuerdo, Sara, si sólo tenía veintitrés años, no entiendo que tiene que ver eso, con todo lo que les estaba pasando a ustedes.
  • Si que tiene que ver Melani, escucha ese mismo día estábamos de viaje en Alemania y era el cumpleaños de Sara, entonces Joel la llamó para felicitarla y ellos en represalia por haberla llamado, supuestamente se la cargaron.
  • ¿Cómo que se la cargaron? Me estás diciendo que no fue un infarto, además, qué tenía de malo que Joel llamara a Sara para felicitarla, si era su cumpleaños, no lo entiendo.
  • Te lo explico, porque otra cosa que nos tenían prohibido era llamar bajo ningún concepto a nadie, desde entonces nos quitaron los móviles y nos controlaban en todo momento por si nos dirigíamos a alguna cabina y en las habitaciones de los hoteles donde nos alojaban, jamás había teléfono alguno. Joel ese día realizó la llamada de uno de los teléfonos de los supuestos clientes, pero nuestro perro guardián detectó la llamada y automáticamente le dijo, a ti no te va a pasar nada de momento, porque nadie mataría parte de la nidada de la gallina de los huevos de oro, pero recuerda que tu novia va a diario al gimnasio y  de tanto ir, puede que le de un infarto, no sé, digo yo, ¿tú no lo crees así? Y cuando regresamos ya habían enterrado a Sara.
  • ¡Qué horror!, qué mal lo habrás pasado, mientras yo aquí sin saber nada.
  • No podía decírtelo, amor mío. El siguiente viaje que hicimos fue a Italia, ya allí la cosa se comenzó a complicar, pues ya nos pedían que practicásemos sexo entre todo el grupo, mientras ellos de vez en cuando nos manoseaban. 
  • Ahora recuerdo que, desde ese viaje a Brasil, apenas si venias a casa y que cuando lo hacías, te acompañaba alguien de la agencia, me saludabas y con la misma te ibas, siempre que te preguntaba dónde y cuándo te ibas, respondías lo mismo, tenemos tanto trabajo que nunca sabemos dónde vamos a rodar, ni cuando viajar y te ibas, en esos cuatro años apenas viniste a dormir a casa, luego te ibas y jamás llamabas ni contestabas el teléfono, llegue a pensar que era que ya no sentías nada por mí y me sorprendió cuando ese domingo hace hoy mismo dos años, me llamaste para ir cenar, dijiste ¡cenaremos toda la familia!.
  • Si esa cena era como premio.
  • ¿Cómo premio de qué?
  • Como premio, por haberme portado bien según ellos, por no haber intentado ponerme en contacto con mi familia, ni con mi chica.
  • Ahora entiendo lo de las llamadas, te estaban controlando.
  • Si me estaban controlando, estaban sentados en otra mesa dentro del mismo restaurante y además me llamaban para darme instrucciones en todo momento de lo que podía o no podía hablar.
  • Pero entonces si era así, también fueron ellos los que te dijeron que esa noche vendrías a casa, y luego no viniste.
  • No eso te lo dije yo, pensando en que me dejarían venir, pero no lo hicieron y te deje esperando, lo siento.
  • No tú no tienes la culpa, y ahora que ha pasado para que te hayan dejado escapar.
  • Pues que en el último viaje que hemos realizado, que fue a Grecia, la limusina donde iban todos los que nos vigilaban volcó y murieron todos, entonces el chofer que llevaba nuestra limusina se puso nervioso y no se le ocurre otra cosa que llevarnos de vuelta al aeropuerto, diciéndonos, mejor que cojáis el primer vuelo que haya a vuestro país Brasil y os larguéis, que yo haré lo mismo.
  • Pero por qué dijo Brasil.
  • Eso mismo nos preguntamos el grupo y luego, caímos en la cuenta que, ellos nos vendían como brasileñas/os, por lo tanto todo el mundo pensó que éramos todas/os brasileñas/os.
  • Al final se vinieron todas/os.
  • Si por suerte para nosotras/os, aquel pobre hombre no pudo volar hasta el siguiente día, pues con las prisas se olvidó que no llevaba encima el pasaporte, se despidió de nosotras/os, deseándonos mucha suerte, no sin antes entregarnos un fleje de billetes a cada uno del grupo, para pequeños gastos nos dijo. Y nosotras/os por suerte llevábamos todas/os nuestros pasaportes encima y pudimos coger un avión rumbo a Brasil, primero.
  • ¿A que a Brasil?
  • Pues lo decidimos así, porque a pesar de la amabilidad de aquel chofer, no nos fiábamos del todo del. Entonces, decidimos ir a Brasil, así, si no había nadie esperándonos en el aeropuerto, eso significaba que aquel pobre hombre nos había dicho la verdad y nos quería ayudar.
  • ¿Había alguien, esperándoos al llegar al aeropuerto?
  • No por suerte para nosotras/os
  • ¿Qué hicisteis luego?.
  • Que regresamos al hotel donde nos alojabámos.
  • Cómo que os alojabais, no entiendo.
  • Pues, que entre viaje y viaje era en Brasil donde vivíamos, o mejor dicho nos hacían vivir.
  • Y luego, qué pasó.
  • Que hicimos las maletas después de una semana, rumbo a Argentina.
  • Argentina y a qué fuisteis a Argentina.
  • Por lo mismo que volvimos a Brasil, ya que, de nuevo de Argentina volvimos a Brasil, a las dos semanas, de nuevo volamos pero esta vez a Canadá, y de nuevo a Argentina, de nuevo a Alemania, ya en Alemania, tomamos un autobús hasta  Rumania, de allí, otro hasta Francia y de Francia, a España y por fin, a casa. Todo ello, nos ha costado 3 meses. Pero por fin, podemos decir que somos libres.
  • Siento todo lo mal que lo has pasado, encima llegas y te tengo que contar la mala noticia de lo sucedido a tu familia.
  • Espero seguir teniéndote al menos a ti, si es que aun me quieres.
  • Claro que me tienes y claro que te quiero, nunca he dejado de quererte, y en lo más hondo de mi corazón algo me decía que en cualquier momento volverías.
  • He vuelto, y ojala nunca me hubiera marchado. 
  • Pero no fue tu decisión, te obligaron, no tenías otra alternativa.
  • Y qué pasará con la agencia.
  • A qué te refieres.
  • Que si la vais a denunciar.
  • Ah que se me olvido decirte, que desde ese famoso viaje a Brasil, la agencia como tal desapareció y que todos los responsables de la misma, son los que murieron en ese accidente de Grecia. Así que, a quién íbamos a denunciar.
  • Ya pero…
  • Si, si se lo que quieres decir, lo hemos puesto en conocimiento de las autoridades, nada más llegar de nuevo a nuestro país, para que por lo menos sepan lo que ha pasado, por si con nuestra experiencia se puede ayudar a alguien.
  • Melani acompañó a Cloe, esa tarde a visitar las tumbas de su madre y de su hermano, ya en el cementerio se encontraron con Joel que había ido a visitar la de Sara
Al llegar a casa de nuevo, Cloe le propuso a Melani el ir a cenar al restaurante del puerto, aquel donde habían quedado los cuatro, esa noche hace justo hoy dos años para cenar con su madre, su hermano y ellas dos, y que ella, se tuvo que ir sin despedirse.
  • Qué te parece Melani.
  • Me parece estupendo, además será un homenaje para tu madre y Koro, ¿no crees?
  • Claro que lo creo.
La pareja de enamoradas, cenaron en el restaurante, luego, regresaron a casa cogidas de la mano, dando un largo paseo por la ancha avenida marítima, a lo largo del recorrido, se sentaron en uno de los bancos situados frente al mar. Allí, las dos contemplaron la luna que estaba más brillante que nunca, o por lo menos, a ellas así les pareció. Por parecerle, hasta les pareció que esta, les había hecho un guiño.

Escrito por Mila Reyes

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