▷ Libros por compañía 📖


Libros por compañía

El viaje se le hacía eterno
Su incomodidad no era latente
En aquella vieja guagua de madera
Que daba más saltos que una gacela
Siguiendo una trayectoria
Que lo más cercano a una carretera
Era un escarpado camino de cabras
Cada vez que viajaba
Debía hacerlo en aquella guagua
Y siempre se hacía la misma pregunta
¿Acaso llegaría antes, si el trayecto lo hiciera andando?
 A la vez que evitaría, respirar aquel aire enviciado
Que entre ellos se mezclaba
Dentro de la guagua
Como si de un pasajero más se tratara
Y que a todos acompañaba
Al subir por primera vez, era irrespirable
A la mitad del trayecto, ya era irremediable
Y al rematar el itinerario, ya todo le daba igual
Ya que al bajarse, olía a gallinero
Sin poder evadirse del olor intenso 
De bocadillos de cebollas y pimientos
La distancia a recorrer era larga
Y hoy su cuerpo, no era tan joven como lo fue ayer
No había alternativa 
O tomaba aquella vieja y destartalada guagua de madera
O se quedaba sin sus únicos y más estimados compañeros
Los que le mantenían vivo y apegado a este mundo
Y no eran otros que los libros
Desde siempre le había gustado leer
Y ahora que ya estaba jubilado
Tenía todo el tiempo para hacerlo
Sin que para ello, tuviese que echar un vistazo al reloj
Después de bajarse de aquel desvencijado vehículo 
Procuraba desentumecerse  un poco sus añosas piernas
A continuación, visita obligada a los urinarios públicos
Acto seguido, se encaminaba hacia el hotel
Ubicado frente la plaza mayor
De aquella pequeña ciudad de montaña
Ya en el hotel y tras registrarse
Marchaba directamente a la habitación 
Ya en ella, trataba de desprenderse de la mala aura que cargaba
Para ello, se daba un pausado y relajante baño 
Más tarde, contactaba con el servicio de habitaciones
Para pedir que le suministraran  en la propia habitación
Una cena ligera
Que tomaba como en cada viaje, delante del televisor
Disfrutaba viendo aquella arca de sorpresas
Le llamaba así, pues según él
Cada vez que la encendía, le sorprendía con algo distinto
La veía hasta acabar la programación
Ya que hasta el próximo viaje, que sería en un mes
No tendría oportunidad de volver a disfrutar de su emisión
El motivo de la tardanza
Que en el pueblito donde el residía, no había señal de repetidor
Sin dejar de mencionar que tampoco estaba provisto de electricidad 
A la mañana siguiente, se vestía elegantemente
Desayunaba en la cafetería de la plaza
Allí, saludaba a viejos amigos y conocidos
Repasaba la prensa escrita, con noticias actuales
Ya que en el lugar de residencia, las leía a fecha pasada
En aquel lugar solo llegaban una vez al mes
Coincidiendo con la llegada del troncomóvil
Era así, como le llamaban en el pueblo a la guagua
A media mañana, tocaba visita obligada a familiares
A medio día como cada mes, comida criolla con  todos ellos
Después de la sobremesa, despedida y siesta en el hotel
Al llegar la noche, disfrutaba de una función de ópera 
Si era posible de género melodramático, era su preferido
Cena en el café teatro, con su sobrino y esposa
Los cuales eran tenor y soprano respectivamente
Despedida y vuelta al hotel
Último día de viaje, encuentro anhelado con sus amigos 
Visita a la vieja librería
Allí, tras saludar al librero
Se proveía de su lectura favorita, la novela histórica
Él que había sido catedrático
Involucrado en  y con la educación de los jóvenes
A la vez, se había ejercitado como escritor
Realizando textos de autoayuda para estudiantes
Pero era ahora, cuando podía dedicarle tiempo a su ocio favorito 
Si había algo que le gustaba, era leer
Quería disfrutar y ser un leedor
Ahora que ya había enseñado toda su sapiencia
Ahora que ya había divulgado todas sus ideas
Ahora le tocaba aprovechar el tiempo
Su tiempo
Por eso, le atañía subir a aquella guagua de madera
Rebasar la inclinada carretera
Incluso respirar aquellos asfixiantes efluvios
Al visitar la librería, obtenía su recompensa
El reencuentro con sus serafines 
Sus epítomes
Forjando con ellos una camaradería
Sirviéndose de ellos, como su ideal compañía
Libros por compañía
En esa librería, se proveía de libros para leer durante todo un mes
Y al  caer la tarde, el trayecto de vuelta a su casa
Razones, de la elección de aquel pequeño pueblo
Como lugar de retiro, tras su jubilación
Una de ellas, su tranquilidad
Allí se podía pasear y leer a la vez, sin interrupción alguna
La otra, que aquel alejado y pequeño pueblecito, era su pueblo
En el vino al mundo 
Y cuando su vida llegue al final y le toque partir
Quiere estar en su pueblo para alzar el vuelo
Su último vuelo y sin retorno 
Lo único que sentirá al marchar
Será dejar a sus amigos los libros atrás
Libros por compañía

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