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Relatos (59)

Las invitaciones   Los invitados hacían cola a la entrada del salón de baile. Los mayordomos iban comprobando de una en una, cada una de las invitaciones y a continuación anunciaban su llegada, mencionando sus nombres.
La tartera de su madre   Ese día, no era un día cualquiera. No, no lo era. Ese día, era su primer día de escuela. Ese día, se había levantado algo más temprano de lo que acostumbraba. Se había vestido con el uniforme escolar. Ese día, tomó su desayuno algo más temprano de lo usual. Su madre le tenía ya preparada una tartera con la comida que debía de llevarse ese primer día de escuela. En ella le puso la comida de al mediodía y dos bocadillos, uno era para comer en su primer recreo y el otro, para comerlo a la hora de la merienda. Ese día, regresaría a casa a la hora de cenar por lo que, la…
 Jazmín y Clavellina Jazmín y Clavellina regresaron al jardín de los deseos con la nueva Camelia en sus manos. Más tarde, sentadas bajo la sombra de un almendro en flor, se rieron las tres de aquel sueño tan irreal, pero que, en sus otras vidas, fue existencial.
Embriagarse de olor a mar Tras una década desde su partida, recalaba a su hogar. Su partida no había sido fortuita, condicionalmente esta se debió a una orden dada por su superior. Era él, hombre de hacer guardar la ley y el orden. Y como tal, le ordenaron ir de aguacil jefe a otra jurisdicción. Pero, después de ese período alejado del pueblo que lo vio nacer. Hoy regresa a casa, a su casa, a su hogar, al pueblo, a su pueblo. Pueblo este pequeño, pero entrañable. Pueblo de pescadores, situado en una tranquila y resguardada bahía costera. Él regresaba para quedarse. Este era su hogar y no lo volvería abandonarlo jamás. Por su edad, acababan de jubilarlo ya, y…
El salón salomón Los invitados fueron llegando al salón salomón, allí se les sirvió un coctel con una mezcla de té, limón y unas gotitas de alcohol. Más tarde, se les invitó a pasar al comedor y tras estar todos sentados, disfrutaron de una cena a base de marisco y pescado.
El desmayo Poco a poco, las fuerzas me iban fallando. Debí de desmayarme por culpa de la pérdida de sangre, tras una aparatosa caída que tuve una tarde del mes de agosto en que visitaba las ruinas del castillo encantado. No sé, por cuanto tiempo permanecí inconsciente, pero lo que si os puedo decir es que, mientras permanecí en ese estado, me sentí libre y muy feliz la vez.
Con esmero Tenía un bonito jardín, el cual cuidaba con mucho cariño y esmero. En ese jardín, cultivaba una gran variedad de plantas florales, además de un sinfín de árboles frutales.
Comedor desolador Las gotas de lluvia, chocaban con los cristales de las viejas ventanas de aquella casa destartalada, situada en la colina de la montaña de la neblina. El ruido era ensordecedor y a causa de ello, no se oía nada de lo que ocurría en aquel frío comedor, con exigua decoración y con aspecto desolador.
Don Juancho y doña Resquicia — Ay, don Juancho, don Juancho, si no se quita usted, a ver como paso yo.— Señora Resquicia, yo no tengo porqué quitarme, para que usted pueda pasar.— Cómo que no.— Usted lo que tiene que hacer es ponerse sus gafas, para que así con ellas puestas usted pueda ver.— Me está usted llamando cegata don Juancho.— No doña Resquicia, yo no la he llamado cegata, pero reconozca que, por donde usted quería pasar, no era yo el que se lo impedía.— Cómo que no, entonces quién era el que estaba ahí.— Más bien, qué es lo que había ahí y no era otra cosa que la pared de la finca enojosa.— Bueno usted perdone…
Escrito por mí y dedicado a ti Una vez tuve una historia y hablando la quise contar, pero como de mi boca, no me salieron las palabras, cogí papel y en él yo la escribí. Entonces, esa historia en un relato yo la convertí. Más tarde, a ese relato formato le di y lo que, comenzó siendo una historia relatada, terminó siendo un libro escrito por mí y dedicado a ti.
La noticia Suena el teléfono. ¾    Sí ¿Dígame? ¾    Hola María. ¾    Hola Pepe ¿Qué tal? ¾    María, no te alarmes. Pero te llamo para decirte que mamá está ingresada en el hospital. ¾    ¿Ingresada? ¿Qué le pasó? ¾    No te preocupes María. ¾    ¿Qué ocurre? Le interrumpió ella. ¾    Te explico. Anoche le dio un ictus. ¾    ¿Otro? Preguntó ella. ¾     Si, María otro. Pero esta vez, ha sido algo más fuerte que la vez anterior. ¾     ¿Más fuerte? Preguntó ella sorprendida. ¾    Sí, así es. Esta vez apenas puede hablar y cuando lo hace, lo hace sin coordinación. ¾    ¿Cómo que sin coordinación? ¾    Lo que quiero decir. Es que lo poco que habla, apenas se le entiende.…
La entrevista Sábado por la mañana. Día frío, completamente nublado. Amenazando con llover en cualquier momento. Ella, está de pie en la puerta de una cafetería. Espera a alguien para una entrevista de trabajo. Ha quedado con él, hace ya más de media hora y aún no ha llegado. Ella. Con su currículum en la mano. Como mismo habían quedado, para reconocerse. Ya que, nunca antes se habían visionado. Solo hablado por teléfono con anterioridad. De pronto, llega él. Buenos días ¿María verdad? Si María. ¿Y usted Zacarías? Si ese mismo soy yo. Pasamos dentro verdad, pues estoy muerto de frío. De acuerdo dijo ella. Pensando para sí. Muerta de frío yo por la espera. En el fondo agradeció la…
La despertaron Era muy temprano, cuando a Adela la despertaron, para darle los buenos días, con una flor en la mano.
El tocado olvidado Pintó las uñas de sus manos, de color rosa palo. Las de los pies, de color miel. Los labios, los pintó de color anaranjado. En su ojos, de dio unos trazos de color blanco. Se vistió, con su vestido floreado. En su pelo, colocó un tocado olvidado por el tiempo en su armario. Se calzó unas sandalias plateadas, algo ya desgastadas. De perfume, utilizó unas gotas de lima, naranja y limón, mezcladas con otras de alcohol. Cogió su bolso negro de charol y se sentó en el porche, a esperar la noche.
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